
En estos días de primavera, entre astenias y abulias, paseo y reflexiono. El tiempo no cura nada. El tiempo... relativiza algunas cosas, las aleja lo suficiente como para que no nos duelan tanto. La herida se va llevando. Quedará una cicatriz que seguirá doliendo -con el cambio de tiempo, la lluvia, las nieblas, el sol abrasador. Incluso con el viento-.






