Hay que tener templanza en las situaciones y no dejarse vencer por el genio. Hoy, por intentar buscar una salida, me cerré en banda y la puerta me ha dejado las narices chatas.
La puerta tiene nombre de hombre y es director en un grupo de teatro. En el grupo en el que estoy (estaba) colaborando este último año.
La farándula es lo que tiene, que nos creemos un poco divinos (esto es una broma, yo no me creo tal cosa) y nos ponemos divinas. Los egos se pelean en el camino al Olympo y cae el que menos peso tiene (contradicciones, pero el que más pesa tira para arriba).
Siempre he sido muy disciplinada teatralmente hablando, pero hoy me he plantado. Habría podido seguir diciendo sísisisisi, pero no he querido hacerlo.Me pesa por la parte que no he remediado, pues las cosas van a seguir el cauce que marque el señor hombre director (un tanto anclado en machismos antiguos). He hecho lo que he podido. Y cuando ya no he podido hacer más, he terminado saltando por peteneras.
Pues que sea lo que sea y que salga el sol por Antequera o por Pedrotoro.

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